El corazón de De Vuelta a la Vida
Nuestro equipo de voluntarios y voluntarias está conformado por jóvenes comprometidos, creativos y profundamente humanos que hacen posible cada sonrisa, cada taller y cada paso hacia un futuro con más oportunidades.
Son estudiantes, profesionales, líderes comunitarios y soñadores que han decidido actuar desde el cuidado, la empatía y la educación emocional.
Milena Álvarez Ávila

Johanna Andrea Chavarro

Liliana Sua

Lina María Vidal

Michael Pinilla

Viviana Ramírez

Andrés Tilagui
Arley Grandas
Alexander Hernández
Sara García Suarez
Lo que la gente piensa de nosotros

Arley Grandas
VOLUNTARIOLa experiencia más grande es esa conexión con los jóvenes y encontrar esa energía que transmite cada una/o, es un crecimiento personal, saber que se está dejando una huella se ayuda con el impacto social y la gratificación es la satisfacción con la que los jóvenes se involucran y se emocionan con esto que es una realidad.

Alex Hernández
VOLUNTARIOEn este proceso he adquirido muchas habilidades sociales, comunicativas, aprendí a ser niño de nuevo, reforzar mí liderazgo, salir de mi zona de confort y enfrentar mis miedos.

Andres Tilagui
VOLUNTARIOSer voluntariado en De Vuelta a la Vida me ha permitido explorar nuevas formas de contribuir a los jóvenes en las que desde diferentes roles pueda aportar un granito de arena para tratar de generar un impacto en sus vidas y en su crecimiento integral. Por otro lado, también me ha ayudado a fortalecerme emocionalmente mediante el trabajo en equipo y la solidaridad con el prójimo.

Viviana Ramirez
VOLUNTARIOTrabajar con De Vuelta a la Vida ha sido un proceso de crecimiento profesional y personal. Un proceso en el que los retos me han permitido ser feliz mientras cumplo mi sueño de construir país.

Sara García
VOLUNTARIOEstar en De Vuelta a la Vida me ha permitido ver la vida desde otra perspectiva, más humana y cercana. He aprendido a ser más empática, a ponerme en el lugar del otro y a valorar lo esencial: la escucha, la presencia, el acompañar. Esta experiencia me ha formado para la vida, no solo como voluntaria, sino como persona. Me ha enseñado que cada gesto, por pequeño que sea, puede dejar una huella. Y que al final, yo también termino siendo parte de esas historias, creciendo junto a ellas, y llevándome en el corazón cada mirada, cada risa y cada momento compartido.


























